
Nos gustaría transmitirle a la Sra Presidente y a todos los políticos, lo que consideramos indecente :

Nos gustaría transmitirle a la Sra Presidente y a todos los políticos, lo que consideramos indecente :
Ante declaraciones públicas del ex presidente y actual diputado Néstor Kirchner en el atril del Teatro Coliseo, donde asevera… “si vamos por el 82% móvil quiebra el país...!”
me veo en la obligación de contestar la cretinada por él vertida.
Dr. Kirchner, primero debería saber yo cómo llamarlo, ya que Ud., si mal no recuerdo, es Diputado o Presidente de facto.
Dígame entonces cómo mejor llamarlo, ya que, si es diputado, las estupideces que dice desde un atril debería debatirlas en el Congreso, porque para eso el pueblo le paga, y, en caso contrario, si Ud. se considera presidente, asuma y eche a la inútil que tiene y que nos representa en el poder.
Me duele, como argentino, que intente tomarnos por estúpidos, pues creo que nuestro pueblo no merece tamaña ofensa, a no ser que Ud. se crea vivo y nos tome a nosotros por bobos.
Si no, no llegaremos a entender las contradicciones en su discurso.
Ud. dijo:
“reivindicamos el desendeudamiento y todas las decisiones profundas en igualdad de derechos, hay que seguir construyendo una libertad y participación más amplia.
Nosotros no queremos confrontar con nadie; queremos construir la Argentina de la igualdad…”
A todo esto le pregunto, Sr. Kirchner:
¿el desendeudamiento que Ud. reivindica, es acaso el pagarle a los fondos buitre con reservas del Banco Central?
¿O pagarle al FMI una deuda ilegítima, varios años antes de vencer, sin ningún tipo de quita que favorezca al país?
¿Acaso la deuda que tienen con los jubilados argentinos Ud. no la considera deuda como para desendeudarse?
Déjeme decirle, pedazo de hipócrita!!!, que la libertad que Ud. está construyendo es la libertad que tiene la gallina con el zorro suelto en el gallinero.
La única libertad que tienen los jubilados es la de morirse de hambre y de vivir con escasa dignidad.
Como argentino le digo que nosotros tampoco queremos confrontar con nadie; sólo queremos Justicia y respeto a nuestros Derechos.
Pienso que la igualdad que Ud. quiere construir en los hechos es nivelando hacia abajo, donde todos seamos pobres o indigentes y Ud. y sus amigos millonarios.
No pretendo ser su maestro, pero me gustaría decirle que los países quiebran cuando, por ejemplo, se compran bonos con fondos de la ANSeS a $100 y en el mercado cotizan a $65, o cuando actos de corrupción como el caso Skanska son protegidos desde el mismo gobierno, ocultando los perjuicios que se le ocasionan al país, o quizás cuando se permite el saqueo de las riquezas ictícolas del país, sin ningún control por parte del Estado, mientras nuestro pobre pueblo muere de hambre; o así también como cuando pagamos a las mineras contaminantes que explotan a cielo abierto para que se lleven nuestro oro, plata, etc., sin hacer nada para cambiar esto.
Quizás Ud. no se habrá dado cuenta de que la política de subsidios suya y la de su esposa ha enriquecido a empresarios y a funcionarios que, cómplices en asociaciones ilícitas, se han hecho millonarios a costillas del Estado.
¿Quiere nombres?... Jaime, Schiavi, Uberti, sus secretarios y los de su esposa, todos vueltos ricos con haberes medios, y podría seguir nombrando a muchos más pero, como son sus amigos, Ud. los conoce mejor que yo.
Argentina podría quebrar cuando se hacen compras como las que recientemente se hicieron a China, sin licitación, por U$S 9500 millones, violando todas las leyes habidas y por haber con respecto a contrataciones del Estado. O quizás también cuando se beneficia a grupos políticos afines con subsidios no retornables, como los casos de organizaciones piqueteras, madres y abuelas de Plaza de Mayo, o cuando se indemniza con U$S 250.000 a familiares de aquellos que se alzaron en armas contra la democracia.
Quizás Ud. se habrá enterado de que un país puede quebrar cuando se dan grandes subsidios a ganaderos inexistentes que son meros pelagatos testaferros de algunos funcionarios amigos suyos.
¿No cree que Argentina pudo haber quebrado si todas las provincias hubiesen hecho lo que hizo Ud. siendo gobernador de Santa Cruz, llevándose U$S 600 millones al exterior como si fueran suyos, sin que volvieran al país a pesar de los 20 años transcurridos?
Señor diputado o presidente de facto, podría continuar todo el día, con la aduana paralela, medicamentos truchos con muertos de por medio, y todos los desquicios económicos que se realizan diariamente en perjuicio del país, bajo el amparo de una justicia cómplice y corrupta.
Si a pesar de todo esto y mucho más que Ud. conoce, como servirse de información privilegiada para comprar dólares y así hacerse millonario o comprar tierras fiscales a U$S 7 el m2 y venderlas a U$S 120, etc., etc., etc.
Si a pesar de toda la corrupción reinante en nuestra amada Patria, Argentina no ha quebrado, no creo que por cumplir con la Constitución Nacional y los derechos amparados en la misma y respetar los fallos de la Justicia pueda entrar en quiebra.
Aquí lo único que está en quiebra -y fraudulenta- es la moral y la honestidad de políticos desfachatados como Ud.
Sólo le pido un favor, deje de tomar por estúpido al Pueblo argentino.
Solicito a Uds., quieran tener a bien publicar la siguiente nota:
Tuve la oportunidad de presenciar en el Anexo del Congreso, la reunión de las Comisiones de Previsión y Seguridad Social y de Presupuesto y Hacienda, para considerar los proyectos de Ley, por el haber mínimo garantizado y la movilidad de las prestaciones previsionales.
La actitud de la bancada del Frente para la Victoria, fue desde todo punto de vista repudiable e indecorosa y así se lo manifestaron los jubilados presentes que reprobaron cada una de las lamentables participaciones de los oradores de ese bloque, con abucheos y rechiflas, los inconsistentes argumentos de quienes desconocen el derecho defendido a lo largo del tiempo por todos los Jubilados.
Quiero destacar las falsedades vertidas primero por el Dip. Kirchnerista, Juan Carlos Díaz Roig y horas después por el Ministro de Economía Amado Boudou, quienes afirmaron categóricamente que en ningún país del mundo se aplica el 82% móvil, por lo que quisiera recordarle a estos Sres., que de los países que superan el 80%, cabe citar a Croacia 85%, Dinamarca 124%, España 81,2%- Grecia, Italia, Luxemburgo 99,4%, Slovenia 95%, Corea y Estados Unidos - BD, Holanda,- BD.
Entre el 60 y 80% se encuentran Austria, Canadá 76,9%, Hungría 76,9%, Estados Unidos - CD, Turquía, Noruega - BD, Irlanda - CD, Noruega - CD, Bélgica, Reino Unido - CD, Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia - BD, y Polonia.
(Fuente: OCDE (2009b)
Para más datos en México la jubilación mínima es igual al salario mínimo y en Brasil es cinco veces más que en Argentina.
No mientan más por favor, terminen con sus divagaciones en cada una de sus discursos inconducentes con respecto al tema de los jubilados, porque las cifras reales no se pueden cambiar y son contundentes, en el 2003 los jubilados que cobraban la mínima era del orden del 17% hoy esa cifra supera el 78%.
Omar Martínez
DNI. 4.262.233
El haber mínimo de casi 5 millones de jubilados no llega a $ 900. Sus relatos.

Si no me ayudara mi hija, no sé cómo haría para vivir”, dice Rosa Negri (87) con algo de alivio y también de resignación.
Se jubiló hace 29 años con el haber mínimo, una suma que tiempo atrás le rendía “porque las cosas no estaban tan caras”, recuerda.
Pero hoy los 895 pesos que cobra por mes se le van de las manos en pocos días:
más de la mitad en remedios que PAMI no cubre en su totalidad y taxis para ir al médico o hacerse un estudio porque la artrosis de su rodilla le impide subirse a un colectivo.
Con el resto compra algunos alimentos y destina otro poco para el único gusto que trata de mantener: ir a la peluquería, al menos cada quince días.
“Vivo con mi única hija, que tiene 53 años, en su departamento.
Me separé hace muchos años, cuando ella tenía 2.
Si no contara con Patricia, ¿cómo haría para vivir si lo que gano no me alcanza ni para pagar la pieza de una pensión?”, plantea Rosa.
La historia de esta mujer, que trabajó como empleada de comercio y secretaria de un estudio de ingeniería, es una más de las que pueden contar casi 4,9 millones de jubilados argentinos.
Una más de las que Clarín reunió en Capital y el interior del país.
Son relatos de adultos mayores que sobreviven con apenas 30 pesos por día, un monto que apenas alcanza para un kilo de carne; seis litros de leche o tres kilos de pan .
Irma Ciardi tiene 82 años y vive en la ciudad de Mendoza.
Cobra una pensión que no alcanza los 810 pesos.
Quedó viuda a los 40 y desde entonces tuvo que hacer frente a problemas económicos para criar a sus dos hijos.
Ahora, Irma comparte su propia casa, que es parte de una herencia familiar, con su hija –docente de 47 años– y sus tres nietos.
“Hacemos un pozo común con nuestros ingresos y aún así tenemos que medir los gastos porque no llegamos a fin de mes”, asegura.
Sólo en medicamentos que no cubre el PAMI, tiene que gastar 400 pesos por mes.
Come carne roja una vez por semana y hace tiempo dejó de comprar milanesas porque el kilo de peceto está a 37 pesos .
“Prefiero reemplazarlas por pollo o verdura –dispara con sensatez– a tener que comprar un corte de menor calidad, más duro y graso”.
Cada día, trata de hacer a un lado las necesidades y disfruta de los pequeños placeres, como el cuidado de las plantas de su jardín y saborear un chocolate o un merengue antes de acostarse.
“Sucede que como jubilada que cobro la mínima ya no puedo ni salir a visitar a una amiga porque no puedo pagar un taxi.
Es más, tuve que limitar mis sesiones de rehabilitación porque significa un viaje de más de 25 pesos que no puedo afrontar ”.
“De la carne, qué está 28, 29 pesos el kilo prácticamente hay que olvidarse”, coincide Luis Pelizzetti –82 años, carpintero– que vive en Unquillo, una ciudad serrana al noroeste de la capital cordobesa.
“Ropa, ni hablar.
¿Comidas? Desayunar y almorzar como se pueda y cenar con una sopa o un mate cocido con pan y listo.
Todo esto no es justo para nadie, y menos para los que pusimos el cuerpo toda la vida”, se queja.
Por suerte, Luis se enferma poco y puede defenderse trabajando.
“No me queda otra que seguir haciendo tareas de carpintería para poder vivir con cierta dignidad”.
Otro jubilado que también suma unos pesos con otra actividad es Rubén Fuentes (69), de Venado Tuerto, Santa Fe.
Y de todas formas vive “de prestado”, confiesa. Los domingos, de 10 a 13.30 conduce un programa en una FM de su ciudad, sobre lo que más le gusta y conoce, el folklore.
Los remedios que tiene que tomar para el corazón y la vesícula también le consumen la mitad de la jubilación . Lo poco que le queda se va como agua y tiene que recurrir al “fiado” del almacenero y el carnicero de la esquina.
También se vio obligado a hacer un convenio de pago con la empresa de telefonía que hace unos días no pudo cumplir y por eso se quedó sin servicio. Rubén, que fue empleado del Banco Nación, vive solo.
“Me angustio mucho porque por cuestiones económicas tengo que postergar mi salud: debo operarme de una hernia y de la vesícula y no lo puedo hacer”, relata con tristeza.
Más desoladoras son las condiciones en las que viven Sara Acosta (71, paraguaya) y su marido Silvano Morales (79).
Ella trabajó casi 20 años en una panadería y hace unos meses la despidieron porque ya tiene edad para jubilarse; pero el trámite está estancado por los papeles de ingreso al país.
El es diabético, usa muletas y se jubiló con un poco más de la mínima, tras una vida como conserje de un hotel.
Los dos ocupan una pieza en una pensión de Barrio Norte, por la que pagan 500 pesos por mes, y alargan el día con un té con leche, hasta la cena que, en el mejor de los casos, incluirá sopa, fideos o ensalada.
“Los vecinos nos ayudan mucho”, agradece Sara con ternura y dolor.
Entre los millones de jubilados que no cubren ni la mitad de una canasta básica de alimentos, están quienes, a pesar de los años, organizan reuniones y juntan firmas para luchar por un haber mínimo de 1.650 pesos y el pago del 82% móvil.
Es el caso de Edelma Invernizzi (87): durante 16 años cobró el haber mínimo y a fuerza de reclamos logró que se lo subieran a 1.000 pesos.
Nació en la Paternal, trabajó desde muy joven en una firma metalúrgica.
Ya lleva reunidas más de 12.000 firmas de jubilados de Capital y GBA que presentará ante el Gobierno, políticos y organismos “necesarios”, subraya.
“Mi lucha por el bienestar de los jubilados es algo que no me deja dormir tranquila”, confiesa en su “oficina” de una pizzería de Liniers, mientras revisa planillas con la ayuda de una lupa.
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